El baile de la Opera

Posted by jjmerelo on February 09, 2013
Austria, Bailes, lujo / No Comments

Hay muchos bailes de la ópera, pero sólo este es el auténtico Opernball

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La fuente de mi glamour

Posted by jjmerelo on September 25, 2011
lujo / No Comments
De hecho, varias fuentes. O tipos de letra, que de ambas formas puede y debe llamarse
Aunque mi familia ha sido de Times Roman de toda la vida, tal fuente tiene tanto glamour como los periódicos que la usan. Úsalo en tu monograma y alguien pensará que lo has recortado de un titular del periódico del domingo, lo que te hará parecer un arenque envuelto. No, no es eso, no es eso.
Cualquier otra fuente diría lo mismo, pero de forma diferente. Tu propio tipo para tarjetas, monogramas bordados y finalmente tu epitafio te hará resaltar entre tanto serif fúnebre. Y dirá: aquí yace alguien que vivió y murió con glamour. O con langostas, que puestos a morir, es la mejor indigestión que uno puede tener.
Os diría: vosotros también podéis tener vuestra fuente. Pero no, no podéis hacerlo. No podéis tener vuestro retrato, ni vuestro yate, ni vuestro tipo de letra. Pero habiendo Comic Sans, tampoco la necesitáis.

Gastromineralogía

Posted by jjmerelo on January 22, 2011
lujo, Vida Sana / 1 Comment

No cabe duda de que últimamente el lujo y el glamour transita por caminos que, puestos a pensarlo, no tiene nada de ello, pero tampoco debe caberos la menor duda de que lo ha hecho así toda la vida. Dijo Hipócrates que las papilas gustativas aprovechaban para llegar al cerebro los mismos caminos por los que pasaban los procedentes de las partes pudendas, y bien dicho está. Los alimentos que son un placer para la vista, el tacto, el gusto y, siéndolo, favorecen el placer en los restantes son la quintaesencia del lujo.
Por eso una buena comida puede costar tanto como el retrovisor de un Lamborghini, y más aún si incluye lo exótico. Porque casi toda la comida es de una vulgaridad espantosa: en su mayoría, procede de algún tipo de ser vivo. Plantas, animales, hongos, bacterias… también las vacas comen seres vivos, inocentes briznas de hierba que se agitan, sin meterse con nadie, en prados soleados.
Pero de las mismas plantas podemos aprender que no son esos los únicos alimentos. Picantes nitratos, óxidos salados, ¡la sal! Porque la sal es un mineral, dilectos lectores. Y la sal no engorda. ¿Y cuántos más minerales podremos encontrar que conviertan una comida en algo exclusivo? Esos fetuccini a la pechblenda, ensalada con aceite de olivina, dieta mediterránea por antonomasia, sorbete de Mercurio, plateado y refulgente, milhojas de Litio en un lecho de hemoglobina clorofílica… los puristas rechazan este último por contener moléculas demasiado complejas. Pero ¿a quién le importan las moléculas? A mi no. Como a vosotros no os importará que no os cuente qué bistro contiene en su carta todas estas delicadezas. Dejaría de ser exclusivo. ¿Lo entendéis, verdad?

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El camino lechoso

Posted by jjmerelo on April 24, 2010
Uncategorized / 3 Comments

La imposible asociación galáctica (con lo que me refiero a la leche, queridísimos consumidores de bits) con el lujo y el glamour se debe a su ausencia en metáforas brillantes. Claro como el agua, dorado como el champán, y ¿blanco como la leche? No me negaréis, además, que es harto ordinaria su forma de producción: de las ubres de un sucio y lerdo animal. Un anuncio de agua podrá mostrar cascadas, glaciares, icebergs y gotitas como diamantes corriendo sobre la piel tostada de una dama, pero un anuncio de leche sólo puede mostrar cencerros, hierba y a ganaderos desdentados.
Pero el lujo existe en la leche, y no sólo dentro de un baño. Cuentan algunos amigos más ricos que yo (sí, los hay) que, cuando hay dos lunas llenas en un sólo mes, una yurta aparece en las estepas del Cáucaso y unos cuantos elegidos pueden probar la leche de una burra salvaje del Cáucaso, domada para la ocasión, y sólo extraída cuando el primer rayo de sol golpea la frente de la bestia. Sin ser mancillada por el café ni por los cristales de azúcar, esta leche da a quien la toma vigor y calma, y su sabor permanece durante horas en la boca y durante toda la vida en el recuerdo. A quien la expende le da algunos miles de dólares, claro. Lo que no se suele mencionar para no disminuir en lo más mínimo el lujo y el glamour, ahora sí, galáctico.

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Ahora contestaré a sus preguntas

Posted by jjmerelo on January 30, 2010
Administrivia / No Comments

Desde un lugar del desgraciadamente extinto del imperio otomano, dejaré por breves instantes mi sumisión a los placeres terrenales para contestar a vuestras preguntas. Sí, a las vuestras. ¿Conocéis Formspring? Es un DAG, dispositivo de aumento de ego, que resulta conveniente para tareas mundanas tales como éstas. Allí estaré.

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Estajanovismo sexual

Posted by jjmerelo on September 05, 2009
Vida Sana / No Comments

Nada más lejos de lo glamouroso que pensar en el erotismo como una cadena de producción de orgasmos, que suena a fábrica, queridos, a fraguas y a manos grasientas. No, no es así, amigas y amigos.
Pero no hay lujo y glamour sin sensualidad, sin que el fin último sea la estimulación de los sentidos y esa pequeña muerte que, irremediablemente, nos acerca a nuestro pasado como simples perpetuadores de la especie. Así que, para qué vamos a engañarnos, amadísimos y amantísimos, ahí también estamos nosotros. Pero nos diferenciamos de vosotros comentaristas (dicho desde el cariño) y de los wosers en los medios en los fines. Y como el principal órgano sexual es el cerebro, ahí os dejo para que imaginéis cuáles son esos medios y esos fines. Que el lujo y glamour riman con discreción. Agur.

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¿Qué tienen las subastas?

Posted by jjmerelo on July 22, 2009
lujo / No Comments

¿Qué tienen, pues, queridos amigos? Pues que, para empezar, son una actividad que separa al común de los mortales de los que viven, respiran y transpiran lujo y glamour.
Sí, queridos amigos. Comentaristas todos, Borja amigo, ¿habéis estado alguna vez en una subasta? No, tute subastado no cuenta. La lonja del pescado tampoco. No, ¿verdad?
Poned en una fila a personas normales junto con un billonario. Poned también a un woser. El normal nunca habrá estado en una. Habrá comprado un videojuego de segunda mano en eBay. El woser se habrá puesto sus mejores ropas de woser y habrá ido a Christie’s o Sotheby’s.
Quien es rico, pero rico de verdad, habrá visto un objeto único, algo que, en el momento que esté en su posesión, no puede estar en la de ningún otro ser vivo, algo que no sólo necesita dinero, cantidades obscenas, para ser comprado, sino que te define, te crea, te individualiza. Y pagará doscientos millones de coronas noruegas por un guardapelo con cabello de Gandhi, sin preguntar siquiera su procedencia.

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Como caviar en el agua

Posted by jjmerelo on July 04, 2009
Bebida / 3 Comments

En el colegio de frailes irlandeses al que asistí en mi niñez me explicaron que el agua era incolora, inodora e insípida. Hasta que uno contempla el agua del grifo en las Bahamas y se da cuenta que puede ser no sólo odora, sino también sólida y con todos los colores del arcoiris simultáneamente. Prefiero no recordarlo, queridos.
En el extremo opuesto, ¿puede ser un lujo beber agua? ¿En qué le incrementa a uno el glamour sostener con la mano derecha un vaso de Bling? ¿La obra maestra del destilador sólo admite cubitos 10 thousand BC?
La respuesta, queridos amigos, es que no. Nada que cueste 35$ la botella puede ser considerado lujoso. Caprichoso, quizás. Exclusivo, puede. Pero de ahí a considerar un lujo algo que no deja de dos bolitas blancas unidas a otra bolita roja en grandes cantidades, va un largo trecho.
Y ni siquiera he mencionado el glamour. Así que caveat emptor

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Bailad, malditos

Posted by jjmerelo on May 22, 2009
Austria, Bailes / 3 Comments

Viena es ciudad de bailes. Y no me refiero a la actividad, sino al evento. Casi todos tienen algo de lujo y glamour, pero el original, el de la Opera, el Opernball, ha perdido mucho desde que dejaron que Paris Hilton asistiera en el año 2007. ¿Que quién es Paris Hilton? Precisamente. Además, lo han convertido en una franquicia, con sucursales en Dubai y en Hong Kong. ¿Qué glamour tiene una franquicia?
El baile de los ricos y orgullosos, ése es al que hay que ir, en el que hay que dejarse ver. Porque quizás ignoráis que los ricos tienen un poco de brasileños y cubanos: tienen el baile en el cuerpo. Otro baile, un baile que exprese lujo y glamour, claro. El vals (pero solo el vienés), la polka, y el estilo cotillón. Que es un estilo, no un sarao de fin de año. Quede claro.
Y esos son los bailes precisamente que se permiten en donde he tenido no diré la suerte, sino el privilegio de asistir. Viendo las filas de mujeres en traje de noche y hombres en chaqué danzar al compás, se diría que son un ejército que desfila tras su campaña victoriosa de conquista del mundo. Un ejército sonriente, como el que nos saludaba desde el otro lado de las puertas. Yo también lo hice cuando era más joven. Lo bueno de las manifestaciones es que puede entrar cualquiera, hasta los ricos. Ahora, con esta edad no, que se pone uno todo perdido de spray, moretones de las pelotas de goma y caca de caballo. Pero con otra, si.
Lo bueno de los bailes exclusivos es que no puede ir cualquiera. Aunque un poco antes de que se revelaran las caras, a eso de la medianoche, vi a una pareja en un estado bastante lamentable tratando de entrar por la fuerza. Eso, simplemente, no se hace. Recordad, queridísimas lectoras y queridos lectores, si no os invitan a una fiesta, ¡no tratéis de colaros!
Y eso es todo, chicos. La próxima, de V a V y tiro porque me toca, Venecia, donde el lujo y el glamour están adobados con cagaditas de paloma.

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Desde la capital del imperio

Posted by jjmerelo on May 19, 2009
Austria, Chocolate, Imperios / No Comments

Chocolate, chocolate, cuantos pecados se cometen en tu nombre. Hay quien dice que la segunda guerra mundial, en realidad, se debió a la voracidad del cabo austriaco por el chocolate, por eso empezó con el Anschluss (jesús) con Austria, y siguió con Bélgica. También explica la neutralidad de Suiza: al agotarse Austria y Bélgica, fue la única fuente fiable de chocolate de calidad, chocolate al que homenajearon los nazis en sus camisas pardas, que no eran sino color chocolate con leche.
El cabo furriel venido a más quizás comenzó esa afición precisamente aquí, en el hotel Imperial de la capital del imperio austrohúngaro. Que fue uno de los imperios más bonitos y con más glamour que existieron, dicho sea de paso. El imperio español tuvo lo suyo, no voy a negarlo, y el romano también, si no fuera por esos horribles tobillos y pantorrillas, pero, ¡el imperio austrohúngaro! ¡Qué imperio, queridísimas lectoras y queridos lectores!
Y os dejo, porque tengo que conseguir mi dosis, y como la dosis de chocolate nunca se toma en soledad (eso solo lo hacen los que están enganchados, queridos), la compartiré con la archiduquesa Voegler-Coburg-Sachenhaussen. Que es una buena forma de compartir.

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